Tiene diversas manifestaciones cómo pérdida del equilibrio, vahídos o sensación de confusión, pueden ser la expresión de una enfermedad banal o de una potencialmente grave, lo cual hace imprescindible la consulta médica.
El vértigo o mareo, término utilizado comúnmente para definirlo, es la sensación de movimiento de uno mismo o del medio que nos rodea. “En sí mismo no es una enfermedad, es más bien un síntoma que denota una falla del sistema vestibular”, explicó la Dra. Lucrecia López, neuróloga del instituto Médico Eneri – Dr. Pedro Lylyk, centro especializado en el tratamiento de este trastorno del equilibrio.
El sistema vestibular es un grupo de neuronas conectadas entre sí que tienen la función de mantenernos en equilibrio (posición erecta). Dicho sistema comienza en el oído interno donde se sitúa el aparato vestibular (por eso los trastornos del equilibrio están muy relacionados con los trastornos del auditivos), continua en el nervio auditivo hasta llegar a los núcleos vestibulares ubicados en el sistema nervioso central y de allí se conecta con estructuras muy complejas. El equilibrio es una de las primeras y básicas funciones que el hombre desarrolla y, cuando se pierde, irrumpen los mareos. Las estadísticas demuestran que la consulta por vértigo o mareo ocupa el 10mo lugar en el ranking en clínica médica y segundo en neurología.
El mareo pertenece al grupo de síntomas engañosos. Su presencia podría ser intrascendente o advertir sobre una patología grave. Para arribar a un diagnóstico adecuado es necesario realizar un exámen neurológico exhaustivo ya que, a través de los movimientos oculares, podremos determinar si existe o no disfunción de las estructuras involucradas en el equilibrio, pudiendo diferenciar aquellas que afectan al oído interno de las que comprometen el sistema nervioso central. A esto hay que sumarle la utilización de equipos electrónicos diseñados especialmente para estos casos que permitirá la elaboración de un diagnóstico científico y así identificar la existencia de alguna enfermedad potencial. El “ojo médico” ha probado ser insuficiente para advertir a tiempo sobre los casos que podrían ser graves.
“Lamentablemente, este tipo de enfermedad no es diagnosticada de forma correcta, se la suele confundir con problemas cervicales, cefaleas y otro tipo de dolencia”, enfatizó López y agregó: “es muy importante consultar al especialista para empezar el tratamiento cuanto antes porque el vértigo y el mareo pueden complicar la vida cotidiana de quienes lo padecen”.
Usualmente los pacientes con términos vagos e imprecisos cómo: pérdida del equilibrio, inestabilidad, caídas, manchas negras delante de los ojos, videos, sensación de giro o confusión en la cabeza.
El origen de los mareos puede ser orgánico, funcional o psicógeno y responder a causas neurológicas tan dispares cómo la enfermedad de Parkinson o dolencias que atacan básicamente alguna parte del extenso recorrido del sistema vestibular. El vértigo se puede originar en el oído interno o en el sistema nervioso central por accidentes cerebrovasculares, esclerosis múltiple, traumatismos de cráneo, tumores, etc… El síntoma puede durar segundos, horas o días, ser recurrente o estar desencadenado por una posición. En ocasiones, puede asociar náuseas, vómitos, transpiración y síntomas auditivos manifestados por zumbidos y pérdidas auditivas.
Dra. Lucrecia López.
Neurologa Neuro-otóloga, Jefa del Departamento de Neuro-Otología
del Equipo Neuroquirúrgico Endovascular de Radiología Intervencionista (ENERI)


